Había pasado tanto tiempo desde la
última vez en que las lágrimas bajaban por mis mejillas, que hasta olvidé lo que significa sentir que de todo lo que haces, nada tiene sentido y que, aunque sabes que hay, no encuentras la más mínima razón para seguir gastando oxígeno. Piensas que si hubo un motivo, ya no lo hay, y si alguna vez fuiste feliz, ya no lo eres ni lo serás. Pero ahora que mis lágrimas se secan también recuerdo que a pesar de todo, después de la tristeza, en algún momento llega la paz y las ganas de hacer algo más que gastar oxígeno, con ella se asoman. No se sabe hasta que punto vuelve la calma, pero será hasta que nuevamente comience el ciclo y las lágrimas vuelvan a caer como rocío sobre tu piel. Pero aunque el rocío vuelva a caer una y otra vez sobre tu piel NUNCA debes darte por vencida, no te sientas nada, porque sos mucho, que no te importe lo que digan ni hagan los demás, preocúpate por vos y por TU FELICIDAD, porque muchas veces nos preocupamos mucho por lo demás y no pensamos en nosotros, pero ¿Quién se preocupa por nosotros? N A D I E .
Y si siquiera nosotros estamos bien, ¿Cómo pretendemos ayudar a los demás?. Por eso hoy me decido a pensar un poco mas en mi y en mí felicidad, aunque me cueste ser egoísta hay etapas de la vida en que uno debe serlo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario